Sebastian Ticheli y Vanina Andrés: “En el Poblenou hay una energía de dar vida a las ideas, es un barrio vivo”

Somos Sebastian Ticheli y Vanina Andrés, somos argentinos, de Mendoza y llevamos siete años viviendo en España. Antes de vivir en Barcelona, vivimos en las Islas Canarias y en Mallorca. Hicimos todo el trayecto de Argentina hasta aquí juntos, somos pareja y estamos juntos desde hace nueve años, nos conocimos en un taller de danza africana, por eso viajamos a las Canarias, y después fuímos a Senegal a bordo de un velero de doce metros. Llegamos al Poblenou hace unos tres años por mediación de una amiga que tenía un piso disponible y nos invitó a vivir en él. Impartimos talleres de yoga, danza y acrobacias aéreas.

¿Cómo llegasteis a dedicaros a esto?, a impartir estas clases?

Vanina: Yo empecé a practicar ballet con cinco años e hice danza de los cinco a los diecisiete. De Mendoza me trasladé a otra ciudad a estudiar medicina, estuve en Córdoba siete años, abandoné medicina y ahí, en Córdoba ya empecé con el yoga también y con danza. Siempre mi búsqueda está enfocada desde el movimiento, en la medicina también aprendí a mirar la salud desde otro lugar hasta que todo concluyó más que nada en el yoga porque es una disciplina que yo veo que en mi búsqueda reune todo, desde la salud hasta el movimiento. Igual sigo practicando danza aérea pero estoy más focalizada en el yoga y el ayurveda que es como una mezcla de la salud y el movimiento. Cuando vine para Europa ya estaba enfocada en esto.

Sebastian: Yo, desde pequeño, practicaba mucho deporte, me gustaba mucho. Jugué a fútbol muchos años. Después hice un paréntesis de todas las prácticas que tienen que ver con lo corporal y comencé a estudiar comunicación social y también sociología. También, como Vanina, abandoné la carrera y retomé las prácticas físicas a los venticuatro o venticinco años y empecé a entrenar aéreos y capoeira. Ahí empecé a desarrollar estas dos disciplinas, luego surgió la necesidad de venir para este lado del mundo y lo mismo, encontré en el yoga esa necesidad de expresión corporal desde una parte más sana. Me he dado cuenta de que en las prácticas de danza, de capoeira, de aéreos, hay una parte de desgaste del cuerpo, de mucho machaque, entonces mi búsqueda viene a no abandonar el aéreo ni la danza, pero que esa práctica no haga lastimar la salud. Lo enfoco desde ese lado.
A este camino llegamos a la vez, como somos compañeros en todos los sentidos íbamos tomando los mismos talleres y también íbamos hablando de la experiencia de cada uno.

Foto de Fabian Jorge Castillo

Este espacio en el que nos encontramos, dista mucho de ser un piso normal, Los techos son muy altos y es muy diáfano. Aquí impartís las clases…

Estamos en este espacio desde hace un año y medio aproximadamente. Desde hacía tiempo veníamos madurando la idea de buscar un sitio que nos permitiese hacer las prácticas de danza, de yoga y los aéreos, entonces como ya vivíamos desde hacía un año en el Poblenou, sabíamos que había muchos espacios que antiguamente eran fábricas o almacenes de dimensiones grandes y se nos ocurrió la idea de que podiamos encontrar un espacio que reuniese estas características específicas; ser diáfano y con una altura de techos suficiente para practicar los aéreos. A partir de ahí dimos con este espacio, maduró la idea y lo fuimos acondicionando… Esto originalmente era una fábrica de harina, también hubo una herrería por en medio y antes de llegar nosotros funcionaba como oficina. Todo lo hemos hecho nosotros, estaba completamente sin nada. Tuvimos mucho trabajo para acondicionar esa antigua oficina a lo que es este estudio de hoy día… la semana pasada terminamos de pintar la escalera… Encontramos esto vacío, hay fotos y al principio no teníamos ni donde sentarnos.

Entonces, ¿este espacio está pensado para funcionar como una escuela donde impartir vuestras disciplinas?

Nosotros ya venimos… en Canarias y Mallorca participamos en dos centros culturales. Eran proyectos colectivos que consistían en transformar casas vacías en centros culturales. Lo que pasa es que todavía no hemos habilitado el espacio como para hacerlo centro porque es mucha pasta, darte de alta y esto y lo otro. Hay un proyecto de montar una asociación aquí pero lleva su tiempo, ahora mismo es como un proyecto de transición, ahora mismo es más familiar. Nosotros de momento practicamos esto y la gente que es más cercana viene y practica con nosotros. De momento vamos así, ese es el proceso. Nos manejamos con grupos pequeños, cerrados.
Hacemos clases de yoga, danza y ayurveda, que es la medicina tradicional de India y que va de la mano de la ciencia del yoga.

Foto de Fabian Jorge Castillo

¿Todas esas filosofías o esas materias que practicáis, tienen algún punto en común o simplemente son cosas que os interesan y que habéis ido incorporando sin más pretensiones?

Vanina: Nuestra filosofía es moverte para sentirte mejor, así que nuestras clases parten desde ese punto: Aprender a escuchar el cuerpo, venir a practicar, pero disfrutar del movimiento y no buscar la estética corporal, de que me tiene que salir de tal forma y machacarme. Yo lo digo desde mi experiencia de que por ahí… Es como que te fijás en un objetivo, en que me tiene que salir tal postura, por ejemplo en el trapecio, a costa de lo que sea, sin sentir el cuerpo, sino pensando en que tengo que llegar a ese lugar y eso no te lleva a ningún lado. Hasta inclusive tiene una contradicción que es que, si a mí me gusta bailar o moverme, y si yo trabajo desde esa forma, me puedo lesionar y eso me impedirá hacer lo que me gusta.
Lo principal que hay que hacer es intentar desarrollar una sensibilidad del cuerpo, para eso lo primero que tienes que tener claro es tu intención y la necesidad de hacer eso, a partir de ahí empezar a mover y sentir el cuerpo, cualquiera lo puede hacer. Empezar a conocer a partir de la práctica misma.
Yo siempre digo: Vení y probá lo que nosotros hacemos acá y fíjate si es lo que vos estás buscando porque si estás buscando una escuela de circo acá no la vas a encontrar. Con el yoga pasa lo mismo, hay muchos estilos de yoga y hay gente que busca el machaque físico, entonces vení y probá una clase y con la experiencia vos sentís si es lo que estás buscando o no.

¿Qué es lo que os atrajo del Poblenou y qué es lo que os gusta más del barrio?

Vinimos atraídos por la posibilidad de que hubiese espacios diáfanos, también por la proximidad de la playa, y lo que hemos podido observar es un ambientillo de gente emprendedora, como un espíritu de reacondicionar espacios tan sin uso a pesar de que hoy en día buscar espacios es bastante complicado. Aquí existe esa idea de aprovechar espacios que ya están y acondicionarlos según las necesidades. Si miras alrededor vas a ver un montón de espacios reacondicionados que antiguamente eran talleres o eran fábricas y que ahora se utilizan para usos de vida cotidiana moderna, de nuestra época.
Acá es como que se siente que hay mucha gente haciendo lo mismo que uno, hay como una energía de emprendimiento, como de dar vida a las ideas, es como un barrio vivo. La energía se refleja en las personas pero el lugar es todo, la gente que vive y el espacio.

Foto de Fabian Jorge Castillo

¿Cómo veis este período por el que atraviesa el barrio?

Más o menos, en la historia de Barcelona que nos contaba un chico que es de acá, todo antes era super tranquilo y como más bohemio, pero a partir de las olimpiadas, Barcelona se abre al mar pero se la conduce por el lado del turismo que se ve en el centro, más de fiesta y consumismo. Entonces lo que se habla por un lado es que el Poblenou tiene toda esta iniciativa de emprendedores y por otro lado se rumorea que se lo quiere vestir de turismo. Si lo ves hay muchas obras de edificios nuevos, de casas nuevas, de hoteles, también eso es cierto, es la otra parte, son como matices.
Antes vivíamos en un edificio en la calle Ramón Turró que tenía vistas al mar y el vecino de al lado, que vivía ahí de toda la vida, nos decía que desde su balcón se veía casi hasta Badalona y ahora lo único que se ve son gruas… Y lo curioso es que a la vez es un barrio tranquilo, como más familiar, pero un amigo me ha dicho que acá en frente, en un solar grande que está vacío, van a instalar un corte inglés…

Por Manuel Rey